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Jurisprudencia: Informe sobre las dimensiones de género de los Principios Rectores

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Titulo

Informe sobre las dimensiones de género de los Principios Rectores

Hechos relevantes del caso

El Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas realizó un informe en el que pone de relieve los diferentes y desproporcionados efectos de las actividades empresariales en las mujeres y las niñas. En ese sentido, desarrolló un análisis de las prácticas empresariales en relación a los Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humanos.

Categoria

Jurisprudencia Internacional

Fecha

23/05/2019

Voces CSJN

EMPRESA; GÉNERO; NO DISCRIMINACIÓN; DERECHOS HUMANOS; ESTEREOTIPOS DE GÉNERO; PUBLICIDAD; TRABAJO; ACOSO SEXUAL; VULNERABILIDAD; ACCESO A LA JUSTICIA; RECURSOS; REPARACIÓN; POLÍTICA PÚBLICA; NORMA JURÍDICA;

Decisión y argumentos

El Grupo de Trabajo ofreció directrices a los Estados y las empresas sobre la manera de incorporar una perspectiva de género al poner en práctica los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos. Entre sus recomendaciones, señaló que los Estados deben aplicar el marco y las directrices de género al elaborar o revisar todas las iniciativas y medidas destinadas a aplicar los Principios Rectores. A su vez, encomendó a los Estados el incentivo de las empresas a integrar el marco y las directrices de género en su labor destinada a cumplir las responsabilidades que les incumben en materia de derechos humanos. 1. Género. LGBTIQ. No discriminación. Empresa. Estereotipos de género. “En el presente informe, toda referencia a las ‘mujeres’ debe entenderse que incluye a las niñas, así como a las mujeres transgénero e intersexuales” (párr. 1). “[L]os titulares de derechos no son un grupo homogéneo [hay nota]. Además, debido a las formas cruzadas y múltiples de discriminación, diferentes mujeres pueden verse afectadas de manera diferente por las actividades empresariales a causa de su edad, color, casta, clase, etnia, religión, idioma, nivel de alfabetización, grado de acceso a los recursos económicos, estado civil, orientación sexual, identidad de género, discapacidad, residencia en una zona rural, situación migratoria o pertenencia a un pueblo indígena o minoría” (párr. 2). “[D]ado que los derechos humanos de las mujeres son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales [hay nota], tanto los Estados como las empresas deben adoptar medidas concretas para detectar, prevenir y remediar las discriminaciones y desigualdades por motivos de género en todos los ámbitos de la vida” (párr. 3). “El término ‘género’ se refiere a los roles de los hombres, las mujeres y las personas no binarias que han sido construidos por las sociedades y a las relaciones de poder existentes entre esos grupos, que pueden verse afectados de manera diferente por las actividades empresariales. Sin embargo, teniendo en cuenta que las mujeres han sido discriminadas históricamente debido a las normas patriarcales y a las estructuras de poder, las directrices que figuran en el presente informe se centran únicamente en las mujeres, aunque el marco de género propuesto podría utilizarse en relación con cualquier grupo de titulares de derechos” (párr. 9). “Las mujeres constituyen casi la mitad de la población mundial. A pesar de las disposiciones que proscriben la discriminación en las constituciones y leyes de muchos países, en la práctica las mujeres siguen sufriendo diversas formas de discriminación y violencia en todas las esferas de la vida debido a las normas sociales discriminatorias, las estructuras de poder patriarcales y los estereotipos de género” (párr. 11). 2. Género. No discriminación. Trabajo. Acoso sexual. “La contribución de las mujeres a la economía no se reconoce (por ejemplo, el trabajo doméstico) o se subestima (por ejemplo, en las ocupaciones e industrias feminizadas). Las mujeres realizan la mayor parte del trabajo de atención a personas dependientes (por ejemplo, cuidando de los hijos, los ancianos y enfermos y las personas con discapacidad de la familia), pero la mayoría no reciben remuneración por ello. Las mujeres están excesivamente representadas en el trabajo informal, ocasional y a tiempo parcial en todo el mundo, así como en las cadenas de suministro de numerosas industrias, donde son más vulnerables a la explotación y los abusos” (párr. 12). “Las consultas del Grupo de Trabajo confirmaron que el acoso sexual y la violencia de género están presentes en todos los ámbitos de la vida: en el hogar, en los establecimientos educativos, en el trabajo, en los deportes, en los mercados, en el transporte público, en las reuniones sociales, en el ciberespacio y en la sociedad en general” (párr. 14). 3. Género. Estereotipo de género. Publicidad. “Las prácticas de marketing y venta de productos y servicios de muchas empresas perpetúan los estereotipos de género, normalizan las reglas sociales discriminatorias y sexualizan el cuerpo de las mujeres y lo transforman en un objeto, lo que las convierte en una mercancía más. Un ejemplo de ello es la manipulación digital de las imágenes de mujeres en los anuncios publicitarios para crear un ideal de belleza poco realista que presiona a las mujeres para que utilicen en exceso productos cosméticos, recurran a dietas poco sanas o se sometan a operaciones de cirugía estética” (párr. 15). 4. Género. No discriminación. Acceso a la justicia. Recursos. Reparación. “Las mujeres afectadas por las actividades empresariales enfrentan obstáculos adicionales cuando tratan de acceder a una vía de reparación efectiva [hay nota]. Aun cuando las mujeres afectadas pueden acceder a ciertos mecanismos judiciales, extrajudiciales u operacionales, no son capaces de hacer valer las reparaciones adecuadas porque estos mecanismos de reparación suelen adoptar procesos neutros en cuanto al género o, aún peor, se inspiran en las normas patriarcales existentes” (párr. 19). 5. Género. Política pública. Norma jurídica. Empresa. Derechos Humanos. “Todas las formas de discriminación señaladas reflejan la falta de integración de la perspectiva de género en las leyes, reglamentos, políticas, planes, prácticas, procesos y decisiones. Un buen ejemplo de ello es la actual práctica empresarial general de la diligencia debida en materia de derechos humanos, que es neutra con respecto al género [hay nota]. Un enfoque de género en la toma de decisiones por parte de los Estados y las empresas también debe tener en cuenta el carácter cruzado de la discriminación. Por ejemplo, una madre sola, una mujer migrante, una lesbiana, una mujer de color y una mujer con discapacidad pueden sufrir formas diferentes de discriminación y acoso sexual en el trabajo” (párr. 21). “Los Principios Rectores contienen varias referencias al género y a las mujeres que se pueden agrupar en tres ‘ventanas de género’. La primera ventana está enmarcada por el principio general de no discriminación: los Principios Rectores deben aplicarse de manera no discriminatoria, teniendo debidamente en cuenta los diversos riesgos que pueden enfrentar mujeres y hombres” (párr. 36). “La segunda ventana está conformada por las disposiciones que destacan expresamente la necesidad de integrar una perspectiva de género en determinados lugares. En el comentario al principio rector 3 se señala que los Estados deben asesorar a las empresas sobre la manera de tratar eficazmente las cuestiones de género, entre otras cosas, reconociendo los problemas específicos de las mujeres. [E]n el comentario al principio rector 20 se dispone que las empresas deben poner especial empeño en el seguimiento de la eficacia de sus respuestas a los impactos sobre las personas pertenecientes a grupos o poblaciones expuestos a mayores riesgos de vulnerabilidad o marginación, y se subraya la importancia de utilizar datos desglosados por sexos cuando proceda” (párr. 37). “El fundamento de la tercera ventana de género es el comentario al principio rector 12, en el que se señala que, de acuerdo con las circunstancias, es posible que las empresas deban tener en cuenta otras normas. Por ejemplo, las empresas deben respetar los derechos humanos de las personas pertenecientes a grupos o poblaciones específicos y deberán prestarles una atención especial” (párr. 38). “Sobre la base de esas tres ventanas de género y de las normas internacionales relativas a los derechos de las mujeres que se han analizado en la sección III, el Grupo de Trabajo ha elaborado un marco de género para los Principios Rectores que comprende un ciclo de tres etapas aplicables a los tres pilares: la evaluación reactiva de género, las medidas transformadoras de género y las reparaciones transformadoras de género [hay nota]. La evaluación debe ser reactiva: debe ser capaz de responder a los efectos adversos diferentes, cruzados y desproporcionados en los derechos humanos de las mujeres, así como a las normas discriminatorias y a las estructuras de poder patriarcales. Las medidas y las reparaciones consiguientes deben ser transformadoras en el sentido de que deben ser capaces de introducir cambios en las normas patriarcales y en las relaciones desiguales de poder que sustentan la discriminación, la violencia de género y los estereotipos de género” (párr. 39). “Los Estados y las empresas deben llevar a cabo periódicamente evaluaciones reactivas de género del terreno de las leyes, políticas, normas, prácticas y actividades para definir las desigualdades y discriminaciones de género existentes, así como los efectos de sus respectivas acciones u omisiones actuales y futuras en ese terreno. En ese proceso de evaluación se debe utilizar datos desglosados por sexo, recurrir a expertos sensibles a las cuestiones de género y celebrar consultas con organizaciones de mujeres, incluidas las organizaciones de base. Las conclusiones de las evaluaciones deben servir de base para que los Estados y las empresas adopten una amplia gama de medidas transformadoras de género a fin de lograr una verdadera igualdad de género en todas las esferas de la vida. Si estas medidas no alcanzan dicho objetivo, las mujeres afectadas deben disponer de reparaciones transformadoras de género. Las reparaciones deben combinar elementos preventivos, correctores y disuasorios [hay nota] y cambiar las estructuras de poder existentes que discriminan a las mujeres” (párr. 40).

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Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas

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