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> Jurisprudencia > Unterpertinger v. Austria  

Jurisprudencia: Unterpertinger v. Austria

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Titulo

Unterpertinger v. Austria

Hechos relevantes del caso

El 14 de agosto de 1979, una vecina del peticionario –por pedido de Unterpertinger– informó a la policía de Wörgl que había tenido lugar un incidente familiar. Posteriormente, el peticionario, por su cuenta, efectuó la misma comunicación. Según este hombre, su pareja y su hijastra lo atacaron durante una discusión y la primera le produjo determinadas lesiones en la cabeza. Por ese motivo, tuvo que ser asistido por un médico. No obstante, reconocía que había empujado a su mujer durante el altercado y que intentó pegarle a su hija en la cara. El 22 de agosto, la policía tomó declaración a la mujer y a su hija. El 28 de agosto, la policía envió al tribunal de Kufstein un parte sobre los dichos de los cónyuges por posibles lesiones. Entonces, se recogieron las declaraciones de ambos y en el apartado “medios de prueba” se hizo referencia a la declaración de la vecina de la familia. El informe de la policía decía también que ya había tenido que intervenir en ocasiones anteriores por las peleas del matrimonio. El 14 de septiembre de 1979, la señora denunció a la policía un segundo incidente. El 20 de octubre la policía remitió al tribunal una denuncia que afectaba a Unterpertinger como presunto autor de lesiones graves y abrió una investigación sobre los dos incidentes relatados. La mujer declaró el 3 de diciembre de 1979 ante un magistrado de Kufstein, pese a que se le advirtió su derecho a negarse a declarar por su parentesco con el acusado, y reiteró sus anteriores declaraciones. Después de oír al peticionario, la señora y su hija se acogieron al derecho de negarse a declarar por razón de parentesco. Por lo tanto, ni se las interrogó ni se dio lectura al acta de la declaración ante el juez. A petición del Fiscal se dio lectura, en cambio, a las declaraciones hechas ante la policía, considerándolas como documentos. El tribunal declaró a Unterpertinger culpable de los delitos de lesiones y lo condenó a la pena de seis meses de prisión. El tribunal recordó que la señora y su hija se negaron a declarar en el juicio; no obstante, consideró que sus manifestaciones a la policía eran lo suficientemente claras y precisas para apoyar en ellas la condena impuesta. El 22 de agosto, la policía tomó declaración a la mujer y a su hija. El 28 de agosto, la policía envió al tribunal de Kufstein un parte sobre los dichos de los cónyuges por posibles lesiones. Entonces, se recogieron las declaraciones de ambos y en el apartado “medios de prueba” se hizo referencia a la declaración de la vecina de la familia. El informe de la policía decía también que ya había tenido que intervenir en ocasiones anteriores por las peleas del matrimonio. El 14 de septiembre de 1979, la señora denunció a la policía un segundo incidente. El 20 de octubre la policía remitió al tribunal una denuncia que afectaba a Unterpertinger como presunto autor de lesiones graves y abrió una investigación sobre los dos incidentes relatados. La mujer declaró el 3 de diciembre de 1979 ante un magistrado de Kufstein, pese a que se le advirtió su derecho a negarse a declarar por su parentesco con el acusado, y reiteró sus anteriores declaraciones. Después de oír al peticionario, la señora y su hija se acogieron al derecho de negarse a declarar por razón de parentesco. Por lo tanto, ni se las interrogó ni se dio lectura al acta de la declaración ante el juez. A petición del Fiscal se dio lectura, en cambio, a las declaraciones hechas ante la policía, considerándolas como documentos. El tribunal declaró a Unterpertinger culpable de los delitos de lesiones y lo condenó a la pena de seis meses de prisión. El tribunal recordó que la señora y su hija se negaron a declarar en el juicio; no obstante, consideró que sus manifestaciones a la policía eran lo suficientemente claras y precisas para apoyar en ellas la condena impuesta.

Categoria

Jurisprudencia Internacional

Fecha

24/11/1986

Voces CSJN

INCORPORACIÓN DE PRUEBA POR LECTURA; PRUEBA; PRUEBA TESTIMONIAL; DEBIDO PROCESO; DERECHO DE DEFENSA; TESTIGOS;

Decisión y argumentos

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró la existencia de una violación del párrafo 1 del artículo 6 (derecho a un juicio justo), en relación con los principios inherentes al apartado 3 a) del mismo precepto del Convenio Europeo de Derechos Humanos. 1. Prueba. Prueba testimonial. Testigos. Incorporación de prueba por lectura. Debido proceso. Derecho de defensa. “El tribunal, primero, y el de apelación, después, no pudieron […] oír a la señora de Unterpertinger y a la señora Tappeiner ni conocer las declaraciones de la primera ante el Juez de Kufstein; en cambio, a petición del Ministerio Fiscal, tuvieron que dar lectura a sus declaraciones a la Policía […]. Esta lectura en sí no puede considerarse opuesta al artículo 6.1 y 3.d) del Convenio; pero su utilización como medio de prueba ha de respetar el dere-cho de defensa, cuya protección es el objetivo y la razón de ser del precepto. Sucede así especialmente cuando la persona acusada, a la que el artículo 6.3.d) reconoce el derecho de ‘interrogar o hacer interrogar’ a los testigos propuestos por la acusación, no ha podido en ningún momento del procedimiento anterior preguntar a las personas cuyas declaraciones se leen en la audiencia pública” (cfr. párr. 31). “En el caso de que se trata, la Policía interrogó a la señora de Unterpertinger como ‘sospechosa’ en relación al incidente del 14 de agosto de 1979 y después, como reclamante, con motivo del de 9 de septiembre del mismo año, y a la señora Tappeiner como persona afectada con ocasión del primero […]. Al negarse a declarar ante el Tribunal competente en cada momento, impidieron al peticionario que ‘las interrogara o hiciera que se las interrogara’ sobre sus declaraciones. Ciertamente, pudo presentar libremente sus observaciones durante las audiencias, pero el Tribunal de apelación denegó las pruebas propuestas con las que pretendía quebrantar la credibilidad de su mujer y de su hija…” (cfr. párr. 32). “No obstante, resulta claramente de la sentencia de 4 de junio de 1980 que el Tribunal de apelación se basó principalmente para condenar al demandante en las declaraciones de la señora de Unterpertinger y de la señora Tappeiner a la Policía, consideradas no como meras informaciones, sino como pruebas de la veracidad de las acusaciones formuladas por ellas. Es evidente que correspondía al Tribunal de apelación valorar los diversos datos obtenidos y apreciar si eran pertinentes las pruebas propuestas por el inculpado; pero no lo es menos que se declaró culpable al señor Unterpertinger fundándose en ‘testimonios’ frente a los cuales sus derechos de defensa eran muy limitados” (cfr. párr. 33).

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Tribunal

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