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> Jurisprudencia > Lucic v. Croacia  

Jurisprudencia: Lucic v. Croacia

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Titulo

Lucic v. Croacia

Hechos relevantes del caso

Luego de una reunión en un bar, una persona se había ofrecido a llevar a una compañera del trabajo a su casa. Al día siguiente, la mujer denunció que durante el viaje su compañero abusó sexualmente de ella. De acuerdo con la denuncia, en el camino a su casa se desvió y condujo hacia un bosque cercano donde se habría producido la agresión. La persona fue detenida. De los primeros exámenes médicos no surgieron lesiones en el cuerpo de la mujer ni en sus genitales. Como consecuencia de estos resultados, la persona fue liberada. La mujer solicitó su detención y la apertura de una investigación. Además, señaló que había recibido amenazas para retirar la denuncia. La investigación inició en julio del año 1999, cuando la mujer brindó su testimonio oral ante el juez a cargo de la investigación. Ni el imputado ni su abogado fueron informados de esta diligencia, por lo que no estuvieron presentes. El 19 de marzo de 2003 se realizó una audiencia en la que el peticionario se declaró inocente. La presunta víctima no concurrió. El tribunal pidió que la denunciante compareciera a declarar a la audiencia de juicio. Sin embargo, esta medida no pudo realizarse debido a que estaba viviendo en España y no se conocía su dirección. Luego, la mujer solicitó que se pospusiera la audiencia hasta septiembre. Pese a que se hizo lugar a su solicitud, tampoco se presentó en esa ocasión. En mayo de 2005, finalmente, se realizó la audiencia; el peticionario se declaró inocente, se escucharon a los testigos, y se incorporó por lectura el testimonio de la víctima. De esa manera, se dictó una sentencia que le impuso al imputado la pena de un año de prisión por la comisión del delito de violación. El peticionario apeló esa decisión ante el Tribunal Supremo. El tribunal hizo lugar al pedido y ordenó un nuevo juicio y que se llevaran a cabo todas las medidas razonables para intentar que la mujer se presentara. Sin embargo, la víctima nunca acudió. A pesar de ello, en enero de 2009 se lo volvió a condenar a la pena de un año de prisión. La apelación fue desestimada por el Tribunal Supremo y por la Corte Constitucional.

Categoria

Jurisprudencia Internacional

Fecha

27/02/2014

Voces CSJN

INCORPORACIÓN DE PRUEBA POR LECTURA; PRUEBA; APRECIACION DE LA PRUEBA; PRUEBA TESTIMONIAL; TESTIGOS; TESTIGO ÚNICO; DEBIDO PROCESO; PRINCIPIO DE CONTRADICCIÓN; JUICIO ORAL; AUDIENCIA; DERECHO DE DEFENSA; VICTIMA;

Decisión y argumentos

El TEDH determinó que Croacia era responsable por la violación de los artículos 6.1 y 6.3 (d) del Convenio Europeo de Derechos Humanos. 1. Prueba. Prueba testimonial. Testigos. Audiencia. Derecho de defensa. Principio de contradicción. “El artículo 6.3 (d) del Convenio consagra el principio de que, antes de que un acusado pueda ser condenado, toda la evidencia en su contra debe ser normalmente producida en su presencia en una audiencia pública, en vistas de un debate contradictorio. Las excepciones a este principio son posibles, pero no deben infringir los derechos de la defensa que, como regla, requieren que el acusado obtenga una oportunidad adecuada de impugnar y cuestionar a un testigo de cargo, ya sea al momento en el que el testigo brinda su testimonio, o en una etapa posterior del proceso” (cfr. párr. 72). 2. Prueba. Prueba testimonial. Testigos. Incorporación de prueba por lectura. “Los principios a aplicar cuando un testigo no se presente ante un juicio público, establecidos en el caso Al-Khawaja and Tahery v. Reino Unido […], pueden ser resumidos así: [E]l Tribunal debe en primer lugar examinar la cuestión preliminar respecto a si existía o no una buena razón para admitir la evidencia de un testigo ausente, teniendo en cuenta que los testigos, como regla general, deben brindar evidencia durante el juicio, y deben hacerse todos los esfuerzos razonables para asegurar su presencia; (ii) las razones típicas para la ausencia son […] la muerte del testigo o el temor a una represalia. Existen, de to-dos modos, otras razones legítimas por las que un testigo podría no concurrir al juicio; (iii) cuando un testigo no ha sido examinado en ninguna instancia anterior del proceso, permitir la incorporación por lectura del testimonio, en lugar de la presencia en el juicio, debe ser una medida de último recurso; (iv) la admisión de la evidencia mediante la incorporación por lectura por la ausencia de los testigos resulta una potencial desventaja para el acusado, quien, en principio, en un proceso criminal debería tener la oportunidad efectiva de cuestionar la evidencia en su contra. En particular, debería poder verificar la honradez y credibilidad de la evidencia brindada por el testigo, mediante el interrogatorio oral en su presencia, ya sea al momento de hacer el testigo su declaración, o en una etapa posterior del proceso; (v) de acuerdo a la ‘regla de evidencia única o determinante’, si la condena de un acusado está basada única o principalmente en la evidencia provista por un testigo que el acusado no tiene la posibilidad de cuestionar en audiencia durante el proceso, sus derechos de defensa están excesivamente restringidos; (vi) en este contexto, el término ‘decisivo’ debe ser interpretado restrictivamente como indicador de una evidencia de tal significancia o importancia que es probablemente determinante en la resolución del caso. Cuando la evidencia no probada de un testigo es sostenida por otra evidencia que la corrobora, la evaluación respecto a si es decisiva o no dependerá de la fuerza de la evidencia que la soporta: cuanto más fuerte sea la evidencia corroborativa, menos probable es que la evidencia del testigo ausente sea tratada como decisiva; (vii) sin embargo, como el artículo 6.3 del Convenio debe ser interpretado en el contexto de un examen global de la legitimidad de los procedimientos, la ‘regla de evidencia única o determinante’ no debe ser aplicada de una forma inflexible; (viii) en particular, cuando un testimonio de oídas es la única o decisiva evidencia contra un acusado, su admisión como prueba no será automáticamente violatoria del artículo 6.1. Al mismo tiempo, cuando hay una condena basa-da en la única o decisiva evidencia de un testigo ausente, el Tribunal debe sujetar los procedimientos al más minucioso escrutinio. Dados los riesgos de la admisión de dicha evidencia, constituiría un importante factor a considerar en las escalas, podría requerir de suficientes factores que lo contrarrestaran, incluyendo la existencia de fuertes garantías procesales. La cuestión en cada caso es si existen suficientes factores de compensación, incluyendo medidas que permitan una evaluación propia y justa de la confiabilidad de esa prueba. Esto permitiría una condena solo si la prueba fuera lo suficientemente confiable dada la importancia para el caso” (cfr. párr. 73). 3. Prueba. Prueba testimonial. Testigos. Víctima. Delitos contra la integridad sexual. Derecho de defensa. “[E]l Tribunal reitera que ya ha reconocido las especiales características de los procedimientos criminales concernientes a ofensas sexuales, que en general son concebidas como una experiencia difícil para la víctima, acepta que en esos casos, ciertas medidas pueden ser tomadas con el propósito de proteger a la víctima; siempre que puedan ser conciliadas con un adecuado y efectivo ejercicio de los derechos de la defensa. Sin embargo, esto no significa que tales medidas, particularmente la ausencia de un testigo ante el tribunal, sean aplicables automáticamente a todos los procesos criminales en casos de ofensas sexuales. Debe haber razones relevantes aducidas por las autoridades locales para aplicar tales medidas y, en lo que respecta a la posibilidad de excusar a un testigo de presentarse si aduce temor, el tribunal debe probar que todas las alternativas disponibles, como el anonimato del testigo y otras medidas especiales, serían inapropiadas o impracticables (ver Al-Khawaja and Tahery v. Reino Unido)” (cfr. párr. 75). 4. Prueba. Prueba testimonial. Testigos. Incorporación de prueba por lectura. Motivación. “[L]a imposibilidad de localizar a un testigo puede, bajo ciertas circunstancias, justificar la incorporación por lectura, aunque la defensa no pudiera tener la oportunidad de interrogarlo. Sin embargo, las autoridades locales deben realizar los pasos necesarios para posibilitar que el acusado interrogue o haga interrogar en su presencia al testigo de cargo; lo que significa que deberán buscar activamente al testigo…” (cfr. párr. 79).

Otra jurisprudencia relacionada

Al-Khawaja y Tahery v. Reino Unido; Blokhin v. Rusia 

Tribunal

Tribunal Europeo de Derechos Humanos - TEDH

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